La Prehistoria: La Edad de Bronce

La Prehistoria: La Edad de BronceEn la Edad de los Metales nos encontramos con una distinción entre Bronce y Hierro. La Edad de Bronce se caracteriza por el empleo de objetos de bronce a amplia escala.

La Edad de Bronce abarca el período de tiempo anterior a la introducción del hierro y donde gran parte de los utensillos y armas se fabricaban de bronce.

Se había pensado que el uso del bronce había tenido su origen en el Próximo Oriente, pero se descubrió que su metal era conocido en Tailandia hacia el 4.500 a.C. Primero esta aleación fue usada para elementos decorativos. El estaño necesario para su fabricación no abundaba en la región pero se importaba desde Inglaterra durante el II milenio a.C. de esa forma se posibilitó un uso más amplio del bronce en el Oriente Próximo y así fue utilizado para utillaje y armamento.

El cobre natural se empleaba en diversos objetos en el 10.000 a.C. En la actual Serbia se utilizaba el cobre desde el 4.000 a.C., aunque el bronce no se conocía para esa época. Hacia el 3.000 a.C. se empezó a utilizar el bronce en Grecia. En China se conoció en el 1.800 a.C. y las culturas precolombricas de América hasta el 1.000 d.C.

Las aleaciones cupríferas de la antigüedad se realizaban con elementos como el antimonio, el plomo o el arsénico pero, aunque la utilización de este último es bastante común en determinados momentos, las aleación reina es, sin duda la del cobre con estaño, es decir el bronce.

El arsénico podía asociarse al cobre mediante fusión o cementación, pero ambas son técnicas mal conocidas. La utilización del arsénico en su aleación con el cobre es bastante peligrosa por las emanaciones de gases que produce, sin embargo parece que los metalúrgicos prehistóricos tenían el proceso bien controlado.

Los mejores ejemplos de aleación de cobre con arsénico los hallamos en las espadas y puñales de Carnoët (Francia) de principios del IIº Milenio a C.

El estaño adquiere su valor metalúrgico por su asociación con el cobre. Añadiendo al cobre un 10% de estaño se obtienen varias ventajas en el material resultante como es disminuir la temperatura de fusión la obtención de un metal fundido de una gran fluidez y, por supuesto, la mayor dureza del bronce que del cobre. Sin embargo un exceso de estaño, más de un 13%, vuelve al bronce quebradizo lo que lo hace inservible para objetos utilitarios.

No se conoce a fondo ningún taller que refleje el proceso completo de la metalurgia del bronce, sin embargo sí conocemos los aspectos principales de dicha actividad.

Existían hornos metalúrgicos de reducción, como el israelí de Timma, que estuvo en uso desde el s. XIV al S. XII a C. Consistía en un horno semicircular, al final de una fosa, rodeado por piedras que conservaban el calor. Tenía una tobera que desembocaba a media altura del horno. Se aislaba del resto de la zanja por una pared de piedra y arcilla. Estaba cubierto por piedras que recogían el calor pero, a la vez, dejaban escapar el humo. En el fondo tenía una cubeta que recibía el material fusionado donde se enfriaba y formaba un lingote de cobre. Tanto la pared interna como la tobera estaban vitrificadas.

Por otro lado, encontramos hornos de refundición y preparación de las aleaciones. También en Timma, al lado de los de reducción, se encontraron de este último tipo. Consistían en una fosa que se llenaba con carbón, no tenían tobera alguna y la refundición del cobre se llevaba a cabo en un crisol. En otros lugares sí se han encontrado con tobera. Existen otros tipos cerrados, consistentes en una fosa con una tapa de arcilla que sirve de escudo térmico, la temperatura bajo ella podía llegar a los 1.200º C.

Las toberas son elementos comunes a los hornos de reducción y a los de refundición. Son una especie de embudo de arcilla que dirige el aire sobre el carbón incandescente, se les suele acoplar un fuelle o cañas a través de las cuales se puede soplar.

El crisol es el receptáculo que recibe el metal reducido o para refundir lingotes y obtener aleaciones, solían ser de piedra o más frecuentemente de arcilla.

Los moldes suelen ser abiertos, cerrados, monovalvos o bivalvos y solían elaborarse en arcilla, piedra o bronce. La mezcla de metal se introducía en ellos para darle forma. Cuando eran cerrados el objeto de metal se obtenía fracturando el molde.

Tras la refundición el objeto debía de seguir siendo trabajado, era necesario eliminar las rebabas, pulirlo y, en caso de que procediera, afilarlo.

La imposición del bronce hace que las armas sean cada vez más numerosas y más útiles para la guerra. El bronce conoció enormes éxitos con la aparición de los primeros grandes imperios como los orientales, el del Egipto faraónico, el de la Creta minoica o los reinos de Wessex, Armórica o Dinamarca. Sin embargo, la Edad del Bronce llevaba en su seno su propia contradicción, la dificultad de obtener suficientes cantidades de cobre o estaño llevó a muchas de estas sociedades a repetidas crisis. En ese sentido se ha interpretado, por ejemplo, la aparición de aleaciones terciarias, formadas por tres metales, donde el plomo va substituyendo progresivamente al estaño y haciendo disminuir poco a poco la calidad de los metales y, consecuentemente, de los artefactos fabricados.

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Una respuesta a La Prehistoria: La Edad de Bronce

  1. jocelin dice:

    dige ke me esplicaran las civilizacionez antiguas en esa ecopa no otras cosa par de inutiles

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